El municipio de Arganda está sufriendo, como tantos otros, el azote de una crisis provocada por unos dirigentes políticos, por unos banqueros y grandes empresarios más preocupados de sus intereses personales y en el mantenimiento de sus redes clientelares que en la solución de los problemas de las vecinas y vecinos.

Por esto queremos una ciudad transparente en sus cuentas donde la especulación y el mercantilismo de los bienes y servicios públicos no tengan cabida, donde el gasto público se realice con sentido común y buen criterio.

Queremos una ciudad viva y no una ciudad dormitorio, donde sus ciudadanos participen activamente de su vida diaria.

Queremos una ciudad solidaria, que no caritativa, con aquellos vecinos que estén pasando por sus peores momentos; una ciudad donde los emigrantes que aquí viven se sientan realmente integrados y participes; una ciudad donde nuestros mayores se sientan queridos, activos y necesarios; una ciudad donde las personas dependientes no estén desamparadas y reciban los cuidados que se merecen.

Queremos una ciudad respetuosa con el medio ambiente, orientada y educada a conseguir un residuo cero y con un consumo energético eficiente.

Queremos una ciudad donde los jóvenes tengan oportunidades formativas útiles para su futuro, donde tengan espacios y actividades de ocio, una ciudad en la que el deporte sea accesible y no sea un artículo de lujo.

Queremos una ciudad, que preocupada por el problema del paro, fomente la aparición y llegada de empresas, y no su desaparición.

Queremos una ciudad sin barreras arquitectónicas, una ciudad limpia y agradable estéticamente.

Queremos que los cuerpos de seguridad estén para ayudar, proteger y educar; y no sean meros recaudadores.

Queremos esto y mucho más.

Es mucho y ambicioso lo que hay que hacer, aun sabiendo los pocos recursos disponibles, pues Arganda lleva abandonada a su suerte muchos años por unos gobernantes desidiosos preocupados por sus intereses y sus amiguismos, que lo único que han hecho es hipotecar a sus habitantes con una deuda desorbitada.

Por esto es hora de recuperar Arganda para la ciudadanía.

Es hora de que el Ayuntamiento pase a estar gestionado por la ciudadanía y no por los intereses particulares.

Es hora de recuperar la democracia y la participación vecinal.

Es hora de ARGANDA SI PUEDE.

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Jesús Díaz Hernando

Candidato nº8  al Ayuntamiento de Arganda

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